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cat CATiano
Registrado: 19 May 2005 Mensajes: 168
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Publicado: Mie Oct 12, 2005 11:35 am Asunto: ROMPIENDO CON EL PARADIGMA DEL TIEMPO |
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ROMPIENDO CON EL PARADIGMA DEL TIEMPO:
EL CAMBIO DE CALENDARIO
La humanidad se encuentra en una crisis global sin precedentes en la historia humana, los síntomas de esta crisis han alcanzado todos los niveles de expresión posibles: desde la desintegración de la unidad individual hasta el casi agotamiento de la plataforma física de la civilización, la Tierra, pasando por la pérdida de la fe en los paradigmas tradicionales del progreso tecnológico, la superioridad científica y del desarrollo en el ámbito económico.
A diario, a través de los medios de comunicación, en especial la radio y la televisión, se asevera sobre el deterioro creciente de los ciclos climáticos y el calentamiento global que se desarrolla a niveles ya imprevisibles y cuyas proyecciones críticas, y de consecuencias no exageradamente catastróficas, no sobrepasan los 10 años. Indudablemente este desequilibrio ha sido provocado en gran medida por la civilización occidental, maestro principal de obras del modelo histórico, civilización obsesionada por la transformación desaforada de los productos usurpados a los reinos mineral, vegetal y animal. La velocidad devastadora de estos reinos es la que fundamenta materialmente el modus vivendi del mundo contemporáneo. Cual epidemia virulenta, el reino humano (favorecido por la posesión de la mente y el pensamiento) arrasa sin misericordia los reinos inferiores, demostrando accionar desde sí el más abrumador abuso de poder. El desequilibrio provocado por la especie humana está teniendo respuestas cada vez mas claras desde el orden natural: Terremotos, erupciones volcánicas, incendios forestales de intensísima magnitud como por ejemplo los de este verano en España, el reciente tsunami en diciembre de 2004, etc, etc., y la magnitud creciente de estos fenómenos año tras año, hacen prever una transformación física de grandes magnitudes y con ella, el colapso de la civilización urbana, cuya plataforma física, las grandes ciudades o centros de consumo, son de fácil blanco de estos fenómenos por razón de su fragilidad material y de sustentabilidad.
Si la desintegración ecológica es altamente preocupante no lo es más la descomposición global de la sociedad y del individuo, lo que implica una innegable decadencia en los ámbitos de la moralidad, la psiquis y el intelecto humanos. Guerras y conflictos armados, terrorismo y crisis políticas estallan casi a diario a lo largo y ancho de los cinco continentes, al punto de que ya creemos que esta es una situación de normalidad. La injusticia, el desequilibrio social, el abuso de poder, la pobreza y la ignorancia imperan. La taza de suicidios, homicidios y abusos sexuales y de toda índole siempre va en desmedido aumento. El individuo, acosado por las necesidades creadas a partir de la usurpación de su autonomía y su libertad, es esclavizado para que funcione como una simple pieza de la intrincada, y sanguinaria, maquinaria del mundo industrial moderno. Al ser absorbido sin remedio, su creatividad y su imaginación son anuladas convirtiéndolo en un ser débil, dependiente y temeroso dispuesto a obedecer incondicionalmente a unas estructuras que finalmente no están en manos de nadie pero que dominan a todos. La falta de autonomía y libertad, a diferencia de lo que se pudiera creer, no es una situación exclusiva de los sectores mas deprimidos de la sociedad. Las exigencias pertinentes a la administración y mantenimiento de las superestructuras que mantienen en funcionamiento el sistema global, acciones que tienen que asumir los individuos de los sectores “privilegiados” de la sociedad, atrapan en tal medida la conciencia humana, que esta es sumida constantemente en la preocupación abrumadora en torno a estas necesidades dictadas de antemano. No es de extrañar que un gran porcentaje de desajustes emocionales y psíquicos, como por ejemplo el stress, así como también algunos tipos de neurosis y paranoia, se presenten en individuos que ocupan altos cargos en la administración y gerencia de empresas. La adicción a las drogas, no solamente alucinógenas sino también alopáticas, el consumismo compulsivo y los más disolutos refinamientos sensuales son casi exclusivos de los sectores que detentan el poder económico necesario para su satisfacción.
A pesar de que se ha tratado, por parte de grupos ecologistas y de amantes de la naturaleza, de crear conciencia alrededor del daño provocado por la civilización, y que lo ejemplifican los Congresos Ecológicos alrededor de todo el mundo, como por ejemplo el Primer Congreso Biosférico en Brasil en 1996, y aun la reunión periódica en Kyoto, Japón, la humanidad, dormida, inconsciente de los frutos que recogerá de su indebida conducta, movida por intereses económicos, políticos, etc., o sumida en su mayoría en la mas autodestructiva de las indiferencias, no ha podido llegar a plantear una solución práctica a corto plazo que evite una tragedia ecológica mundial.
Bien, parece que nosotros acabamos con todas las posibilidades, históricamente. Lo intentamos todo – religión, monarquía, comunismo, socialismo, democracia, capitalismo, auto-ayuda, consumismo, hacerse rico rápidamente, todo. Pero en nada se adelantó. La crisis tanto a nivel de la colectividad como en los planos mas íntimos de la existencia va de mal en peor a medida que el tiempo pasa y parece que hace ya rato ha tocado su punto de agotamiento y no retorno.
Es necesario que la humanidad vaya más allá de los cuestionamientos tradicionales para poder salir del atolladero histórico. Es necesario que la humanidad demuestre un gran poder de voluntad para superar, más que la crisis, todo el ciclo de la historia. Pero esto no son simples palabras puestas de manera que suenen bonitas a nuestros oídos y embelesen nuestras emociones. La cuestión es mucho mas profunda.
Se ha cuestionado todo: la política, el género, la economía, la psiquis, el comportamiento sexual, etc. Pero nuestros conceptos del tiempo y su forma concreta de contabilizarlo, el Calendario Gregoriano, permanecen incólumes e incuestionables. ¿A que se debe esta curiosa conducta? ¿Por qué es de tan poco interés esta dimensión, el tiempo, que con la dimensión espacial prescriben las bases cosmogónicas y cosmológicas de cualquier civilización? ¿Por qué somos tan obedientes a una forma impuesta por el vaticano, que ideológicamente cobija una religión seguida solo por la tercera parte de la humanidad? ¿Por qué ignoramos los efectos del calendario sobre la vida social y psíquica? ¿Qué orden mantiene el calendario que se ha decidido mantenerlo, a pesar de su virtual presencia en todos los ámbitos de la vida humana, relegado a un olvido inexplicable? ¿Acaso su descomunal influencia, arraigada profundamente en los recónditos mas profundos de la psiquis individual y colectiva, nos impide, bajo un misterioso velo de terror milenario, traer a la conciencia su importancia y con ella su cuestionamiento?
La siguiente exposición versa sobre la dimensión del tiempo y en especial su forma concreta de contarlo, el Calendario. Para tal efecto, se tomará como punto de partida los ciclos calendáricos de la civilización Maya, que sin duda alguna es la civilización que mas profundamente ha expresado su inquietud por el tiempo, al punto que se le ha señalado esta sutil inclinación como una obsesión particular y única. Los prodigiosos adelantos en astronomía, arquitectura, arte y su espectacular, además de su ejemplar, refinamiento cultural y místico hacen de la civilización Maya un punto de referencia obligado.
Lo primero que nos viene a la mente es preguntarnos que es el tiempo. Difícil pregunta, o mas bien, difícil tener una respuesta definitiva sobre el particular. Agustín de Hipona, dijo que cuando no se lo preguntaban creía saber que era, pero cuando se lo preguntaban no sabía que contestar. Intentaremos pues adelantar en algo a Agustín. La definición clásica de la historia, soberanamente materialista, física, es que el tiempo es lo que se gasta de ir de un punto a otro en el espacio. Por ejemplo, el tiempo es lo que gasta la luz de la estrella X, Sirio, en llegar a la retina de un hombre ubicado en otro punto, Y, la Tierra. La anterior definición es bastante tosca y queda relativamente superada mediante elementales ejemplos que todos pueden comprobar. Cuando uno se sienta y entra en el ámbito del pensamiento es evidente que siente el paso del tiempo y, sin embargo, no se ha movido en el espacio físico. Un ciego, a pesar de su limitación, percibe el paso del tiempo sin haber percibido nunca el movimiento de los cuerpos en el espacio. El tiempo pues, no solo se refiere al reducido ámbito del movimiento de los cuerpos en el espacio, sino es perceptible por la conciencia, independientemente del movimiento aparente de los cuerpos. También podríamos decir que el tiempo es lo que tarda desde que se siembra una semilla hasta que se recoge su fruto. En este sentido el Tiempo es Vida. Para que la evolución adelantara desde los estados mas densos de la materia, los minerales, pasará por el reino vegetal y animal y resultara posteriormente en el cuerpo sicofísico humano se necesito tiempo. En este sentido el Tiempo es Arte. Todo desarrollo, toda evolución se realiza en el ámbito del tiempo y del espacio. En el tiempo nacen, se desarrollan y transforman las galaxias, los sistemas, los planetas y los hombres. En el tiempo, pues, evoluciona tanto el ámbito físico como el ámbito de la conciencia.
Ahora bien, saliéndonos un poco de estos conceptos, que por cierto son de un carácter muy elevado, pasamos a preguntarnos como aprende el hombre el tiempo. Hablamos del hombre porque, de los cuatro reinos de la naturaleza (de los cuáles el hombre representa la cúspide, por más animal que parezca), el hombre es el único dotado de conciencia de sí y con capacidad de descifrar los misterios insondables del universo. Como toda evolución, no siempre de carácter lineal ni de absoluto carácter secuencial como lo veremos en el caso específico del calendario, la forma de percibir el tiempo ha evolucionado desde estadios muy elementales hacia estadios que implican una mayor complejidad y profunda observación y conciencia.
Tomaremos, pues, como primera medida, la percepción que del tiempo tuvo el hombre primitivo. El hombre primitivo, nómada, sumido en la ignorancia respecto de los ciclos de la naturaleza, vaga de un lugar a otro sin cesar a través de los días, que distingue por la evidente alternación del día y la noche, pero aún no tiene un calendario, desconoce la dinámica, la lógica de los movimientos del Sol, la Luna, los Planetas y las Estrellas y su relación con los ciclos biológicos y psíquicos que lo envuelven. Es un salvaje cuyo conocimiento del tiempo es instintivo y se limita a la más elemental dicotomía perceptible: luz y oscuridad. No se detiene mucho tiempo en ningún lugar porque ignora el ciclo de las cosechas; Una vez, pongamos por ejemplo, se agotan las frutas que ha encontrado a su paso, sigue su camino en busca de alimentos. No se detiene allí porque ignora que los árboles se cargarán de fruta siete u ocho lunas después, pues ignora los ciclos de la luna y su relación con los ciclos de las cosechas.
Podemos suponer entonces que el hombre primitivo, a través de un proceso fastidioso y largo, ya habiendo dominado el fuego, un día intuitivamente descubre que ha trazado un número determinado de líneas en los huesos que con tanto recelo transporta de un lado para otro (esto, evidentemente es la práctica de un individuo, el genio de la tribu, el imaginativo, el científico, el filósofo…) y se encuentra de retorno al bosquecillo aquel de frutas deliciosas que por su olor, o porque la vez pasada que estuvo allí sucedió algo que no ha podido olvidar: una marca en un árbol, una piedra especial…que se yo. Las líneas en los huesos las ha ido marcando una por cada día que ha pasado. Un número limitado de líneas le indicará pues que han pasado cierto número de días desde que la tribu pasó por aquel bosquecillo. Pongamos por ejemplo, ha visto salir el sol y ponerse desde la última pasada 182 veces. Aquel hombre, jefe, chamán o maestro en estado incipiente, pero potencialmente capacitado para impulsar su tribu a un estadio superior de evolución síquica y social, toma nota y espera. Proveído de un hueso especial, pues ya no simplemente marca los días sino que crea conjuntos con los mismos, cuenta de nuevo los 182 días y, en el amanecer del último día convida a sus compañeros de ruta a retornar a aquel bosquecillo delicioso donde, asegura sin reserva, encontrarán abundante fruta. Efectivamente así sucede y aquel sabio es ratificado como jefe de la tribu. Poco a poco, año tras año, siglo tras siglo, aquel hombre descubre, con la colaboración de otros que ya han entendido algo, las regularidades con que las plantas brindan alimento a través de su camino de nómadas. En algún momento del tiempo crea un círculo perfecto de peregrinaje que asegura de manera regular la manutención alimenticia de la tribu. De alguna forma en este momento desaparece la angustia que crea la incertidumbre de no tener la seguridad de encontrar alimento y morir de hambre.
En ese estadio de evolución el hombre todavía no está proveído del conocimiento positivo del engranaje mecánico de las cosechas. Todavía no es un sembrador, todavía no disfruta del poder de la semilla, sigue siendo nómada pero ya no vaga sin rumbo fijo sino ha ido estableciendo poco a poco un círculo de peregrinaje que mantiene sencillamente porque asegura su alimento. En este momento es un nómada moderado, pues cambia de lugar no al azar, sino ha predeterminado en algún grado su movimiento. Algún día el sabio de la tribu, movido por la fuerza que impele a descifrar los misterios, fuerza presente y que imprime impulso evolutivo desde los tiempos del hombre primitivo, se sorprende mirando la luna y tomando nota de su observación. Lo primero que salta a su vista es que la luna, al contrario del sol, no siempre está entera y algunas veces es tan poco visible que juzga que desaparece temporalmente para luego volver a revivir. El rey, el sol, observa, está siempre presente, no importa si está nublado o no, siempre está, todos los días amanece y todos los días anochece. La luna es mas resbalosa, está y no está. Está entera, está mordida, desaparece para luego retornar.
A medida que va adelantando en el desciframiento del misterio lunar, se percata que la luna rige algunos ciclos en los que el y su proceso biológico está involucrado. Seguramente el ciclo de la gestación y nacimiento le reveló este lazo. A pesar de lo irregular que pareciese el comportamiento de la luna, se dio cuenta que aunque la luna llena, por ejemplo, no se mantuviera en este estado constantemente, como el sol, al cabo de un número determinado, y exacto (lo comprobó repitiendo el ejercicio muchas veces), de marcas en el hueso que destinó para hacer esta cuenta, la luna retornaba a llena sin lugar a la duda.
La regularidad de los movimientos de los astros mayores, el Sol y la Luna, le reveló entonces al hombre el orden subyacente a la naturaleza, que él, en su arcaico estado, consideraba antes caos y por tanto, peligro, amenaza. La relación causal de los movimientos del sol y de la luna con el fenómeno concreto de las estaciones y las cosechas, así como con el proceso de gestación, representa entonces un avance significativo del entendimiento humano de la dimensión del tiempo. Es de resaltar que este primer acercamiento al tiempo lo realiza el hombre en un nivel meramente físico, se basa exclusivamente en el movimiento de los astros y su incidencia en el orden concreto de manifestación. Así, la mente humana es la que exclusivamente va haciendo conciente niveles cada vez más complejos de tiempo, en principio en niveles reducidos a lo físico, para avanzar paulatinamente, paso a paso, a través de los años, los ciclos y los grandes giros, al nivel de la conciencia; es decir, el tiempo tiene dos dimensiones: una relacionada con el plano físico que es manifestada a través de los ciclos naturales y otra mental relacionada con los ciclos en niveles mas profundos de abstracción, por tanto la dimensionalización del tiempo avanza con la capacidad meditativa y reflexiva del hombre, con su evolución.
Conforme pasaba el tiempo, la observación y conteo de los ciclos naturales se tornaba más complejo a medida que el hombre descubría más y más relaciones causales entre los movimientos del sol y de la luna con los fenómenos que lo rodeaban constantemente. Hace unos 13000 años, sustentado en este cúmulo de observaciones, el hombre obtuvo el poder de la semilla y dio un paso de gigante en la evolución sico-social: se estableció en un lugar fijo y se tornó sembrador. Para tan radical transformación, de nómada a sedentario, tuvo que haber conocido, por un lado, el ciclo de las estaciones, prescrito por el sol, y por otro, el ciclo de la semilla, prescrito por la luna. Tal vez el primero que descubrió fue el baluarte ciclo de la semilla humana, el ciclo femenino.
La combinación armónica de los movimientos del sol y de la luna entonces provee al hombre del calendario, base de cualquier civilización. Es indiscutible que el descubrimiento de la frecuencia natural de tiempo, basada en el estudio de los ciclos lunares, transformó el ámbito humano de una manera sin precedentes en la HISTORIA HUMANA. Se puede afirmar, pues, que el orden del tiempo, el Calendario, informa el Orden Social. El Génesis del mono, que duró, de acuerdo con los ciclos maya, 7800 años, fue el tiempo necesario para que el hombre, ya civilizado, sedentario, obtuviera mediante un constante esfuerzo y observación, el conocimiento “al detalle” de los ciclos solares y lunares. Es de anotar que todas las civilizaciones prehistóricas tomaron como base estos ciclos de la luna para su desarrollo.
La utilización de los Calendarios Lunares da como resultante una caracterización de los pueblos prehistóricos: Indistinción de la dicotomía hombre-naturaleza; Respeto y aun veneración del orden natural, relativa estabilidad demográfica, alto grado de misticismo, regulación natural de la producción y alto grado de equilibrio y Salud mental.
A medida que el conocimiento de las frecuencias naturales de tiempo se fue desarrollando, y conforme en el tiempo nos acercábamos al génesis del Ciclo Histórico, establecido hace unos 5200 años, se constituyó el Tipo Ideal de calendario natural: Un año compuesto por 13 lunas de 28 días cada una (13x28=364 días) mas un día de enlace: perfecta sincronización, de alto contenido matemático, del ciclo anual solar-lunar. Este calendario fue utilizado por los Incas del Perú, las tribus australianas y por supuesto por los Maya. Aunque no todos los pueblos de la tierra llegaron a está magnífica síntesis calendárica, sin excepción tomaron los ciclos de la luna, mas o menos ajustados, como referencia cíclica.
De acuerdo con una de las cuentas calendáricas de los antiguos Maya, la humanidad entró en un ciclo de 5200 años tun (aproximadamente 5128 años solares) a partir del año 3113 a.c. de nuestra cronología. Esto quiere decir que el fin de este Gran Ciclo es en año 2012 d.c. Los Maya, maestros del tiempo, lo fijan en un día exacto: 21 de diciembre del 2012, día del solsticio de invierno-verano. A este ciclo se le llama Gran Ciclo y corresponde a la quinta parte de un ciclo de 26000 años denominado Año Pleyadiano. Este ciclo mayor es el famoso ciclo mítico de los Cinco Soles, tradición mantenida por los aztecas, ubicados tanto en México como en Honduras y Guatemala y cuyo tiempo del Quinto Sol corresponde al Gran Ciclo. El Gran Ciclo se subdivide armónicamente en periodos de 400 años tun (de 360 días) o 144.000 días cada uno. A este ciclo también se le ha llamado Ciclo de los 13 Baktunes o Cuenta Larga.
Ahora bien, la historiografía oficial considera, certeramente, que el Ciclo Histórico tuvo su génesis alrededor de los 3000 años a.c. En su libro El Factor Maya, el doctor José Argüelles Ph.d., concluye de forma terminante que el Gran Ciclo contado por los Maya corresponde perfectamente con la génesis y desarrollo del Ciclo Histórico tal como lo conocemos. Tan de vital importancia ha sido el seguimiento de este ciclo por parte de los maya y, posteriormente por sus herederos, que ha logrado sobreponerse al embate de la conquista que pudo suponer su olvido.
El génesis de la historia ha sido caracterizado por la historiografía oficial bajo las siguientes particularidades:
• Invención de la escritura.
• Surgimiento espontáneo de ciudades, inicio de la vida urbana. (UR)
• Invención de la Guerra a caballo y con carro (sumerios).
• Desviación del Agua Universal caracterizada por la invención de riegos artificiales (Babilonia).
En estas características, que son las manejadas científicamente, no se hace referencia de la reforma del tiempo que se operó entonces, a pesar de que el génesis de la civilización histórica representa un viraje sin precedentes en la relación hombre-naturaleza. Recuérdese que la naturaleza fue descubierta y conquistada a través del conocimiento del tiempo. La historia es la génesis de una civilización artificial a causa de la adopción de un tiempo artificial representado por el calendario de doce meses, que ha degenerado, de acuerdo con su programa, en la actual civilización urbana de carácter evidentemente autodestructivo. Ciertamente la llamada Lucha con la Naturaleza, es una percepción particular que corresponde al hombre del Ciclo Histórico.
En el amanecer de la civilización histórica, una forma calendárica fue fabricada y desplazó la frecuencia natural de tiempo. Tomando el círculo plano de 360 grados y dividiéndolo en 12 partes de 30 grados cada uno, nos revela José Argüelles en su juego Encantamiento del Sueño, El Viaje de la Nave del Tiempo, Tierra 2013 (Hong Kong, 1992), los sacerdotes de las nacientes ciudades idearon el primer calendario artificial, de 12 meses y, bajo la misma abstracción matemática del círculo, los 60 minutos de la hora: frecuencia 12:60. Ignorando la Frecuencia Natural de tiempo de las 13 lunas de 28 días + 1, frecuencia 13:28, frecuencia resultante de la evolución perceptiva operada durante miles de años, impusieron desde su posición de poder un calendario artificial que, con solamente dos reformas posteriores, la juliana y la gregoriana, habría de regir el destino humano a lo largo del Ciclo Histórico. Provistos de una Frecuencia Artificial de tiempo, los hombres crearon artificialmente la dicotomía hombre-naturaleza hasta llevarla a las catastróficas consecuencias de nuestros días.
Si miramos cuidadosamente el proceso de globalización del Ciclo Histórico ha sido en gran medida la expansión paulatina al comienzo, y brutal a medida que el ciclo transcurría, de la frecuencia artificial de tiempo 12:60. Como no se trata en la presente de hacer un examen exhaustivo de la expansión histórica de la frecuencia artificial de tiempo, examen que tomaría mucho tiempo, veamos tres puntos claves en el tiempo de dicha expansión:
• La reforma Juliana en el año 45 a.c.: Julio Cesar, emperador romano, basado en las medidas reveladas por Clavius, astrónomo del imperio, implementó el año bisiesto y, algo realmente funesto, asignó su nombre a uno de los doce meses del año: julio. Sustentado en la superstición romana, que consagraba el mes de febrero a Marte, el dios de la Guerra, implementó el 31 de julio y le restó un día a febrero para contrarrestar el poder de los enemigos de Roma. El Calendario Juliano, que no cambió de nombre a pesar de que Augusto Cesar, por no quedarse atrás de Julio Cesar, le cambió el nombre a uno de los meses por el suyo, de ahí Agosto, también de 31 días, junto con la cruz y la Biblia, fue el baluarte principal de la expansión del cristianismo.
• La llegada del hombre europeo a América. 12 de 0ctubre de 1492: Cristóbal Colón arriba a las sagradas tierras de Amerrikua. Trae una Biblia y el Calendario Juliano, para ese tiempo calendario oficial del vaticano. Años mas tarde, en el año 1519, arriba Cortés a México y, algunos años después, el sacerdote católico, el señor De Landa, destruye de forma intencional las bibliotecas Maya, donde arde sin remedio el profundo conocimiento que del tiempo ostentaba esta grandiosa civilización.
Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que una de las herramientas clave de los conquistadores para enterrar en el olvido a las civilizaciones precolombinas fue la eliminación de los calendarios utilizados por los aborígenes y su reemplazo por el calendario artificial de los invasores, el Calendario Juliano, babilónico de origen, romano por reforma y cristiano por absorción.
Aquí tocamos un punto muy interesante y es que el calendario es Memoria; La historia de un pueblo está consignada en el orden del tiempo que maneja. Si se retira el calendario de un pueblo, se retira su historia de la memoria y se le condena al olvido, causa principal de la falta de identidad que actualmente adolecemos, no solo los pueblos de América, sino como ya vimos, los pueblos del mundo en general.
• La reforma al calendario en 1583. Realizada por el papa Gregorio XIII, bajo el auspicio de dos astrónomos de la época. De allí viene el Calendario Gregoriano. Hace 622 años que fue promulgado y, hoy por hoy, es el calendario estándar de gran parte del mundo. Si tenemos en cuenta el último periodo del Gran Ciclo de los 13 Baktunes, es decir el 13º Baktun, que comenzó en año 1618 d.c., el Calendario Gregoriano representa la expansión definitiva, y mas acelerada, del calendario de 12 meses, constituyendo la concreción definitiva de la concepción del tiempo que caracteriza el Ciclo Histórico, “The time is Money”, es la consigna que programa el conjunto de la vida, ya que son el calendario y el reloj mecánico de 60 minutos la hora fundamentales en los ámbitos de la economía y la producción de la humanidad; Bajo la consigna “el tiempo es oro”se trabaja por horas y se paga por horas. Hay que recordar que el perfeccionamiento del reloj mecánico de 60 minutos la hora, que comparte un origen común con el calendario de 12 meses, el círculo plano, y su propagación, permitió su implementación a lo largo de este 13º Baktun, hasta convertirse en el intervalo de tiempo cotidiano que maneja gran parte de la población mundial en el siglo XX
La fabricación abstracta de un orden de tiempo artificial presupone entonces el rompimiento de la Continuidad Aborigen representada por la evolución natural de la percepción del tiempo cíclico-natural hasta entonces operada. La Continuidad Aborigen da cuenta del desarrollo armónico y ordenado de la civilización humana en el tiempo como un reflejo del Orden Cósmico manifestado en la tierra a través de los ciclos de la naturaleza.
El Calendario de 12 meses no representa ninguna evolución del Calendario, sino mas bien el estancamiento y olvido de todo el proceso entramado durante miles de años. ¿Qué pasó? ¿Por qué sucedió esto? ¿Cómo fue posible el olvido? Una especie de esquizofrenia planetaria se apoderó del escenario histórico: ignorando el orden de la naturaleza, que es un fiel reflejo del orden cósmico, nos divorciamos de ella reemplazándola por un orden artificial y de nota absolutamente materialista que nada tiene que ver con el Cosmos. Se creó un orden imaginario a la medida de las entonces limitadas percepciones. Las razones de este error en el tiempo realmente sobrepasan las fronteras de nuestra esfera que no vienen al caso para la presente exposición; Basta con decir que los pueblos de la Tierra hemos recordado el error en el tiempo, el rompimiento de la evolución natural y armónica de la Civilización Humana, bajo el velo de variadas metáforas, se pueden citar dos ejemplos: La caída de Adán y Eva con su consecuente expulsión del paraíso de la tradición hebrea y la entrada en el ciclo del kali-yuga o Edad de Hierro de la tradición Indostánica, tradición que se remonta a tiempos antiquísimos.
Se ha dicho que el Gran Ciclo tiene como término el año 2012 de nuestra era, por tanto la civilización del Ciclo Histórico caracterizada ,como se puede deducir de la exposición anterior, por el uso de una forma particular de calendario, el calendario de 12 meses y la hora de 60 minutos, frecuencia artificial 12:60, finalizará con el ciclo, y entonces el fin de este ciclo representaría el rompimiento, o mejor sería decir, el agotamiento, de esta frecuencia particular de tiempo y todo su contenido, enmarcado dentro de la historia de los últimos 5200 años.
La percepción y desarrollo dentro de un marco exclusivo de tiempo lineal representa entonces una simple etapa de experiencia de la humanidad, superada, de acuerdo con las cuentas del Gran Ciclo Maya, al término del ciclo.
La adopción de un calendario basado en una Frecuencia Artificial de tiempo degeneró finalmente en nuestro mundo contemporáneo, acosado por múltiples problemas generados a partir del rompimiento con la Frecuencia Natural de las 13 Lunas. Hoy más que nunca en la historia de la humanidad el hombre se encuentra separado del orden natural. Relegado a las ciudades desde el momento de su nacimiento, consume la naturaleza desde su posición meramente productiva y pierde conciencia, pues no los utiliza en su vida cotidiana, de los ciclos naturales en relación con sus ciclos biológicos y emocionales. Las fuerzas productivas y sus exigencias son tan abrumadoras, que el individuo pierde su autonomía y libertad bajo el peso subyugante de la preocupación matizada bajo el compromiso adquirido de participar como pieza dinámica de la maquinaria del sistema. Su ignorancia respecto a la actividad más elemental de una comunidad, la siembra y recolección, permite que este yugo parezca insuperable.
En el momento crítico del término del ciclo, pues, se descubre algo que había permanecido oculto, sabría decir que escondido en los recónditos laberínticos del inconsciente colectivo, el error en el tiempo. En un párrafo anterior se afirmó que la zambullida en el tiempo lineal del Ciclo Histórico representó un rompimiento con la Continuidad Aborigen, con el desarrollo evolutivo natural y armónico que del calendario, y por ende del orden social y psíquico, que se había estado desarrollando por milenios. El fin del ciclo representa también la oportunidad de retomar este orden evolutivo cuya ruptura está matizada por la puesta en escena del Ciclo Histórico. ¿Cómo? La respuesta salta a la vista: si el ciclo histórico es generado a partir de un error en el tiempo, que es a la vez causa operante y consecuencia previsible de un orden perceptivo de carácter particular, percepción lineal del tiempo, entonces, la corrección del error exige como primera instancia el cambio de calendario: la adopción inmediata de la frecuencia natural de tiempo planetaria, la frecuencia 13:28, del Calendario Perpetuo de 13 Lunas de 28 días + 1 día de enlace.
La adopción de la Frecuencia Natural de las Trece Lunas de 28 días provee a la humanidad de la síntesis del conocimiento ancestral del tiempo realineando la mente de la especie desviada, el hombre, con el Orden Natural, paso inaplazable, de carácter urgente para la sobrevivencia de la especie y del planeta en general. Este enlace es necesario para acceder a un orden superior de tiempo, representado por el Tzolkin Maya o Matríz de 260 Unidades. Esta frecuencia de tiempo, estructurada como una Matríz de 13 x 20 unidades, contiene la dinámica del tiempo cuatridimensional. El Tzolkin Maya, denominado Frecuencia 13:20, es el enlace que se debía hacer en el génesis del Ciclo Histórico, frecuencia que fue reemplazada falazmente, tras de ignorar la Frecuencia Natural De Las Trece Lunas, por la Frecuencia Artificial 12:60.
Por lo pronto, la adopción del Calendario Perpetuo de 13 Lunas, de acuerdo con el concepto más alto que del Calendario tenemos, podemos concluir de la anterior ponencia, traería como consecuencia casi inmediata para la humanidad las siguientes:
1. Armonización de la especie desviada – Hombre - , con el Orden Natural – Naturaleza.
2. Reorganización armónica del Orden Social y psíquico cobijada por un estado revolucionado de percepción.
3. Emancipación del hombre de las cadenas productivas del mundo contemporáneo, que en sí mismo representa la etapa de dominio del tiempo más aguda a lo largo del Ciclo Histórico.
4. Posibilidad de evolución superior en el dominio del Tiempo, y por ende, evolución del ámbito sicofísico y de la conciencia humanos.
5. Reajuste del orden biológico planetario actualmente en estado caótico por causa de la utilización prolongada de una frecuencia de tiempo artificial y su consecuente pérdida de conciencia, por parte de la especie desviada, de los ciclos que rigen dicho orden.
6. A partir de un hombre revolucionado psicofísica y socialmente, el surgimiento de comunidades auto sustentables cuyos ejes fundamentales sean la creatividad, la imaginación y la libertad. Reemplazo del concepto “el Tiempo es Oro”, propio de la frecuencia artificial 12:60, por el de “el Tiempo es Arte”, sustentado en la verdadera naturaleza del tiempo.
7. Reajuste de los diferentes planos del hombre: cuerpo (físico), mente (psíquico) y espíritu.
La presente ha sido una breve reflexión sobre la incidencia del Calendario en la civilización, reflexión que tiene su origen en la naciente Ley del tiempo, formulada por Dr jose Argüelles, Ph.d, y sustentada en sus libros. Es pertinente presentar una Referencia bibliografica de este autor.
o LA TIERRA EN ASCENSO. José Argüelles, 1984
o EL FACTOR MAYA. José Argüelles, 1987
o 13 LUNAS EN MOVIMIENTO. José Argüelles, 1991
o ENCANTAMIENTO DEL SUEÑO, EL VIAJE DE LA NAVE DEL TIEMPO 2013. José y Joydine Argüelles, 1992
o TELEKTONON, JUEGO DE LA PROFECIA. José y Joydine Argüelles, 1993
o LA SONDA DE ARCTURUS, José Argüelles, 1993
o LAS DINAMICAS DEL TIEMPO, 260 POSTULADOS EN RELACIÓN CON LAS DINÁMICAS DEL ESPACIO José Argüelles, 1995
o PROYECTO RINRI, José Argüelles, 1996
o LAS 20 TABLAS DE LA LEY DEL TIEMPO, José Argüelles, 1997
o 7:7::7:7 , José Argüelles, 1999
Reynaldo Alberto Alarcón Vergara |
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