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Publicado: Mie Mar 22, 2006 9:02 am Asunto: DS=Desarrollo Sustentable |
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Los nuevos
protagonistas del
desarrollo sustentable
Introducción
Adrián Figueroa Hernández1
octubre 1996
“Desde hace cinco años hemos escuchado o leído sobre
desarrollo sustentable casi en todas partes”. Esta
frase quizá sea concensada con quienes nos
hemos instruido un poco sobre este tema,
pero así expresado, pareciera que es tan
común, que cualquier persona está
informada al respecto. Valdría la pena
preguntarnos si en verdad el tema de
desarrollo sustentable es parte de la
cotidianidad de todos nosotros, tal como lo
es cuando hablamos, por ejemplo, de la
contaminación o desforestación.
Si preguntáramos, de manera general, sobre
lo que es o entendemos por Desarrollo
Sustentable (DS), quizá nos enfrentamos a
una serie de aciertos, ambigüedades e
ignorancias, ya que, por ejemplo, un
campesino, obrero o artesano, lo entienden
de una manera cada uno, a diferencia de un
académico, técnico o educador, quienes
podrían tener un enfoque y actuar distinto,
todo esto en el supuesto que conocieran
sobre el tema.
La gama de posibilidades de significado y
apropiación del DS es muy variado, por
ejemplo puede entenderse desde: a) una
visión globalizadora; b) sólo la moda de un
modelo más...; c) el último barco o autobús
que los ayudará a salir de su crisis; d) un
1 Director de Educación y Promoción Ambiental de la
Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental del Gobierno del
estado de San Luis Potosí, México. Teléfono: (444) 813 23 24
y 11 30 80. Casa 8250227.
fenómeno social producto de la hibridación
o clonación que nos lega la modernidad de
fines del siglo XX; y e) como sólo dos
palabras que oímos en un discurso o escritas
en el periódico como parte de una
declaración hecha por una “gente de letras”
o un político.
La realidad sobre el DS es que a nivel de
población general, se desconoce qué es y
cómo se está instrumentando en las
diferentes instancias sociales, públicas y
privadas.
Seguramente habrá mucha gente que está
cumpliendo los principios del DS sin que lo
sepan. Esto no es coincidencia, ya que este
tipo de desarrollo, no es una alternativa
nueva, más bien, es una propuesta que se
viene gestando - con y sin intención -, desde
hace muchas décadas (como se verá más
adelante), la cual está en vigencia en muchos
proyectos públicos y privados del gobierno y
de la sociedad civil.
En esta década se han incorporado algunos
criterios o líneas de acción, algunas veces
nacidos de la moda u oportunismo, y en
otras, como un reconocimiento de la
necesidad de formular y concretizar
pensamientos, intenciones y una serie de
acciones hacia un... cambio social.
Para muchas personas el DS tiene un
significado y es un espacio concreto en su
vida, es decir, es su modus vivendis, pero para
otros no es nada, no existe, o es un híbrido a
partir de la conjunción: modelo-técnicadiscurso.
El clímax de todas estas
discrepancias se evidencia ante realidades
que van más allá de la existencia o validación
del DS, éstas pueden verse y sentirse, por
ejemplo, el gran número de poblaciones
humanas que siguen en la hambruna,
perdiendo sus suelos productivos, con
injusticias, sufriendo por escasez de sus
2
propios recursos, marginación social,
guerras, etcétera.
Aunque no todo es obscuro y amargo,
también con o sin el DS estamos disfrutando
de bellos paisajes, de la convivencia con la
familia y amigos, hay entusiasmo para seguir
creando e innovando, existe en nuestros
corazones una esperanza de un mañana
mejor, por supuesto también seguimos
amando y soñando todos los días.
Dentro de las crisis que estamos viviendo
desde las individuales, grupales hasta las
comunitarias y planetarias, se pueden
enunciar algunos hechos y/o fenómenos que
las trasminan, entre ellas están: los valores
ético-morales, calidad de vida, la salud,
bienestar sociali, las formas y estructuras
organizativas, etcétera; los cuales se pueden
entender a través de diversos procesos
sociales, culturales, económicos, éticos, así
como biológicos y geofísicos, en diferentes
niveles: local, regional y global.
De manera puntual lo anterior es entendido
como temas o categorías comunes y/o
evidentes en nuestra vida diaria, entre estos
se encuentran: la desesperanza, pobreza,
marginación, desposeción, guerra, injusticia,
así también, la lucha por el racismo y
clacismo, reivindicación de género y de
preferencia política y sexual, reconsideración
del concepto vida más allá del
antropocentrismo, revalorización de nuestro
entorno - natural y antrópico -, entre otros.
Todos éstos con el propósito de entender
y/o mejorar nuestra vida y la de otros.
Así, en este cambio innegable - dimensional
y adimensional - en que vivimosii, estamos
"sujetos" a una acción-reacción, teoríapráctica,
reflexión-inflexión, induccióndeducción;
expresiones dinámicas en donde
la intervención humana (directa e indirecta)
tendrá que ser evidenciada por el tipo de
actor o actores.
Cuentas claras
sustentabilidad sustentable
Antes de concretar o dilucidar sobre los
actores y el DS, será conveniente enunciar
algunos puntos o bases conceptuales del DSiii
contemporáneo, quizá el hacerlo nos ayudeiv
en nuestro quehacer como actores y/o
protagonistas desde la teoría, práctica o el
discurso político.
El DS ha sido propuesto teóricamente
como “un modelo en construcción
alternativo para nuestro tiempo”, modelo
que trata de sustituir o mitigar las
consecuencias provocadas por el tipo de
desarrollo que tenemos (impuesto) en la
mayoría de países latinoamericanos. Éste es
considerado como un opositor al modelo
neoliberalv vigente, que de forma violenta
y/o sutil se está introduciendo en nuestros
sistemas de organización social, política y
económica, causando estragos tan claros y
evidentes, basta con ver el deterioro del
campo productivo, de las ciudades y de
muchas áreas naturales.
Como cualquier principio “racional”,
tendemos a imaginar, construir y reconstruir
- física e intelectualmente- hechos y
pensamientos, tanto de individuos como
grupos. Imagínese, ¿Qué sería de un mundo
donde todos pensaran en la misma
frecuencia? Si esto fuera así, no habría
porque escribir sobre el DS, ni
ecodesarrollovi, u otro modelo de cualquier
índole. Como esto es un supuesto, pero
también es un supuesto de que todo es tan
plural y diversificado, enmarcaríamos, en este
caso, al DS dentro de varias visiones, por
donde está siendo abordado teórica, práctica
e imaginativamente.
Así, hablar de visiones, orientaciones o líneas
de investigación del DS, es tratar de caminar
y vivir en mundos que realmente no existen,
3
algunos se están construyendo, por lo que
podremos nominarlos mundos en proceso,
otros son sólo el ideal plasmado en papel, y
habrá aquellos que son quimeras o intentos
eclécticos, algunos producto de un mandato
divino-burocrático, o, coyuntura ventajosa
para mejorar la economía de unos pocos
bolsillos.
A manera de propuesta, como muchas que
habrá, se enunciarán algunos aspectos
medulares del DS, diremos que: si se quiere
ver la dimensionalidad del DS, tendremos
que ubicarnos en diferentes planos y/o
dimensiones.
Lo anterior nos puede llevar a distintas
formas explicativas del DS, en este caso, se
platea aquí una especie de radiografía del DS,
que nos puede ayudar a visualizar
"esquemáticamente", algunos de sus
elementos y categorías. En este caso se pide
que vaya construyendo su concepto a través
de los siguientes puntos orientadores:
En el vertical.- compete a lo económico,
social y objetos antropogénicos;
lo transversal.- a la vida cotidiana, lo
metodológico, ético, religión y cultura;
lo helicoidal.- en la comunicación;
de frontera o puntual.- compete a todos
aquellos indicadores de desarrollo humano,
calidad de vida, pobreza, bioindicadores,
ecoindicadores, etcétera;
los periféricos, compete la mitología,
fantasía y utopía.
Toda esta propuesta sistemática tiene el
propósito de empezar a dimensionar nuestro
pensar y actuar, con o sin la convicción o
certeza de que existe algo llamado DS.
Como una forma de dimensionar
políticamente a nivel internacional el DS,
frecuentemente se habla del DS como algo
"concreto” a partir del informe, de casi 400
páginas, titulado Nuestro Futuro Comúnvii
que fue puesto a consideración en la
Asamblea General de las Naciones Unidas
por la Sra. Brundtland en 1987. En él marca
como principios que el DS es "el desarrollo
que satisface las necesidades del presente,
sin comprometer la capacidad de que las
futuras generaciones, para así puedan
satisfacer sus propias necesidades".
La mayoría de las propuestas demarcan
líneas a seguir, tan generales que llegan a ser
globalizadoras, las cuales difícilmente pueden
manejarse para contextualizar realidades tales
como la latinoamericana, quizá se deba que
quienes concibieron estas ideas como parte
de un modelo, son gente que culturalmente
forman parte del llamado “primer mundo”.
La propuesta sistémica que circunscribe al
modelo de Bruntland tiene básicamente siete
formas de organización:
Un sistema político que asegure una
participación ciudadana efectivas en la
toma de decisiones.
Un sistema económico que sea capaz
de generar excedentes y conocimiento
técnico sostenido y confiable.
Un sistema social que provea
soluciones a las tensiones originadas en
un desarrollo inarmónico.
Un sistema de producción que respete
la obligación de preservar la base
ecológica para el desarrollo.
Un sistema tecnológico que pueda
buscar continuamente nuevas soluciones.
Un sistema internacional que fomente
patrones sostenibles de comercio y
finanzas.
Un sistema administrativo que sea
flexible y tenga la capacidad de corregirse
a sí mismo.
Este planteamiento hecho a manera de
informe y al mismo tiempo como agenda de
compromisos y sugerencias, se ha retomado
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para algunos como una Biblia, para otros
como el instrumento utópico o político que
le ha dado vida a algunos proyectos, y quizá
para otros tantos sea sólo una evidencia más
del trabajo que se hace desde décadas atrás.
Dentro de toda esta aparición de ideas y
propuestas alrededor del DS, una necesidad
intelectual ha sido el tratar de ofrecer un
modelo al público mundano, en otras
palabras, a las personas “ignorantes” del
tema. Quizá sea pretencioso hablar de sólo
un “modelo”, ya que si revisamos el trabajo
de varias instituciones o grupos, podremos
darnos cuenta que cada uno ha estado
construyendo uno propio. Estos actores tal
vez partan de elementos sustantivos a partir
de pretensiones y realidades que tienden a
generar procesos sociales y culturales, pero
habrá que detenernos y conocer
detalladamente sus alcances en los diferentes
niveles y escalas: nacional, regional y
comunitario.
Quizás otro problema que enfrenta el DS en
su incorporación como modelo sea como
dice Urquidi: “traducir el concepto de
desarrollo sustentable a los contextos
nacionales, previendo la forma en que deba o
pueda transformarse el modelo actual de
desarrollo, que en la mayoría de los países
podría definirse como “desarrollo
sustentable”, los plazos y programas para
lograr, los costos y beneficios, y su relación
con todos los aspectos presentes y
previsibles de la evolución económica y
social”viii .
De manera general, es conveniente distinguir
algunas de las tendencias que han tenido
éstos modelos con sus programas o
proyectos, en este sentido para Enrique
Leffix existen dos tendencias: “uno busca
resolver los problemas globales a través de la
capitalización de la naturaleza, la
concertación internacional y la ejecución de
programas nacionales de normatividad y
control; otra en la cual las estrategias
ambientalistas emergen desde las bases, de la
organización social a nivel local,
comunitario, municipal”.
Este tipo de tendencias pueden explican
tanto el quehacer como sus causas y efectos,
aunque habrá que demarcar más
detalladamente otras formas de
entendimiento de algunos programas y
proyectos, especialmente en sus
fundamentos teórico-metodológicos,
ideológicos y culturales. Por otro lado,
tenemos que reconsiderar sus tipos de metas,
desde las políticas, sociales, económicas,
hasta biológicas, planetarias, etcétera. En
estos sentidos y sentires, será un reto analizar
estos procesos desde los propios actores y
contextos.
Bajo este tenor, uno de los caminos para
lograrlo es mediante el fomento y
permanencia de una participación socialx,
plural y transversal, expresada en espacios de
reflexión, consulta y debate en cualquier
nivel social-cultural.
Entender que significa la participación social
es sólo a través de su contextualización, es
decir, desde sus actores. Con principios tales
como la viabilidad y equidad social, que
conllevan a una protección y mejoramiento
ambiental. Así como, un desarrollo social,
cultural y económico más justo y con mayor
oportunidad para todos, especialmente a las
personas quienes han sido desfavorecidas,
marginadas e ignoradas por los tipos de
sistemas económicos-productivos que han
imperado en países como el nuestro.
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Hacia una sistematización
del DS
El trabajo que desarrollan los diferentes
actores ( individuales y grupales ),
denominados aquí como protagonistas del
DS, tienen una serie de dificultades teóricas y
metodológicas al tratar de instrumentar
prácticas o validarlas conceptualmente. Es
así que el DS entendido como una
propuesta genérica, no tiene una
Metodología claramente definida, que
sirva como herramienta “universal” para el
desarrollo de cualquier actividad o proyecto.
Podría justificarse desde su propia
concepción que no es determinista.
Partiendo de sus preceptos (informes,
acuerdos y convenios) ésta trata de
amalgamar o recuperar metodologías y
métodos de trabajo, con el propósito de ir
construyendo o reformando algunas de estas,
según sea el caso, a partir de la capacidad del
equipo de trabajo, del contexto institucional
y nacional.
Es claro que todo esto no es fortuito, aunque
para algunos al no existir una metodología
orientadora, todo esto carece de
fundamentos concretos, o sólo es visto
como una respuesta ante la evidencia del
cambio ambiental estremecedor que vivimos
y sabemos que otros viven.
Las realidades en cada región, con respecto
al desarrollo del DS, son diferenciales por
muchas razones; mucha gente sigue
basándose en los principios propuestos de la
Agenda XXI, en donde se delinean una serie
de premisas teóricas y prácticas que marcan y
demarcan la intención del DS, por supuesto
desde la perspectiva de quienes la
concibieron. La propuesta se hizo y muchos
entraron al juego. Por el momento existen
"avances" sobre el análisis y desarrollo de las
propias Agendas, que sólo se pueden
conocer a partir de los actores interesados y
de los responsables de las políticas
ambientales, pero no en otros sectores de la
sociedad.
Pareciera que de forma general, lo
importante en la construcción del DS son las
metodología(s) e instrumentos de ejecución,
pero valdría la pena recapacitar, ya que se
dan por supuestos algunos fundamentos de
tipo ético, cultural y ecológico que tienen
diferentes significados y significantes. No
obstante en la realidad tendremos que repensar
sobre todo esto. Por el momento no
está a discusión la necesidad de desarrollar
una metodología única y apropiada, pero sí
sería conveniente no perder la visión global e
integralxi que pretende ser este tipo de
desarrollo.
Tal vez el trabajo operativo que se haga en
una comunidad de pescadores ribereños sea
diferente al trabajo de una comunidad
indígena de alta montaña, pero si ambas
tareas coinciden en lograr que las
comunidades resuelvan verdaderamente sus
problemas a corto, mediano y largo plazo, y
que éstas puedan tener la capacidad de seguir
resolviendo y evitando otros, ¡en ese
momento!, los proyectos de compromiso
intergeneracional y equidad social estarán en
el mismo camino. Tal vez no sean las
mismas estrategias, tiempos, recursos,
ambientes, contextos o situaciones, pero se
consiguió un positivo cambio, sin altos
costos socio-ambientales.
Podría considerarse para algunos actores
intelectuales que el tener un marco de
referencia sólido o bien explicitado es
importante para cualquier proyecto que se
quiera instrumentar. En el caso de algunos
protagonistas que forman y conforman el
DS han instrumentado, en conjunto y por
separado, una serie de propuestas analíticas y
6
sintéticas llamadas indicadores e índices,
éstos sirven como artífices técnicos,
administrativos, evaluativos, valorativos,
teóricos y metódicos que ayudan a normar o
delinear el quehacer de quienes están dentro
del proceso.
Los indicadores como parte metodológica
y/o funcional de los proyectos relacionados
al DS, han acarreado una serie de propuestas
divergentes, ya que para muchos el indicador
es una herramienta más, producto de su
trabajo práctico-metodológico, para otros, es
en sí la metodología. Esto nos lleva a perder
o expandir más el problema de “algunos
acuerdos de sustentabilidad ” entre los
líderes protagonistas del DS. Por ejemplo, la
divergencia entre los que asumen el DS
como noción o práctica hacia un estilo de
vida alternativo, y otros que están en la
búsqueda del “cambio social” a partir de un
modelo sistémico-lúdico que prepondera lo
social y político.
Actualmente muchos protagonistas,
organizados como equipo, están elaborando
sus propios indicadores, algunos para
desarrollar un trabajo específico, otros para
tratar de estandarizar u homogeneizar lo que
se “debe” tomar como indicadores. Éstos
últimos casos se dan principalmente dentro
de agencias de gobierno. Otros protagonistas
no se preocupan por estos menesteres de
formular indicadores, para ellos lo más
práctico es utilizar indicadores e índices
propuestos por otras instituciones, por
ejemplo.- OCDExii, PNUMAxiii,
USEPAxiv,UNECExv,IUCNxvi, OMSxvii,
PNUDxviii y FAOxix, entre otras.
Cada una de las instituciones anteriores han
creado sus indicadores dependiendo de la
política ambiental interna que los rige, a
partir de su visión y misión, por tanto su
enfoque varía, de tal manera que los factores
que quieren o necesitan analizar serán los
ejes conductores de su investigación y por
supuesto hacia dónde apoyarán, por
ejemplo.- los elementos ambientales (agua,
suelo, paisaje, clima, desperdicios, recursos
naturales) y la necesidad que tengan de
proveerse de datos e información (cualicuantitativa).
La creación de indicadores estará relacionada
con el tipo de sistema de organización de la
instanciaxx, el uso que le quieran dar, los
sujetos participantes, el objeto de estudio, y
si el trabajo requiere de determinada escala y
precisión.
Como un ejemplo, muy general y didáctico,
que trata de recuperar globalmente algunas
propuestas de indicadores, se verá a
continuación una clasificación de
“indicadores de la sustentabilidad”.
Sistemáticamente están divididos en seis
categorías, cabe aclarar que todas ellas no
están aisladas, sino que están
interrelacionadas directa e indirectamente.
Social, Económico, Ecológico, Cultural,
Físico-químico-biológico, y Supuestos y/o
ficticios. Si comparamos con las otras
clasificaciones mencionadas arriba, entonces
estaríamos hablando de que se encuentra
dentro del rango de 4 a 18 categorías,
dependiendo la institución.
En esta propuesta, cada categoría tendrá sólo
la enunciación de una serie de indicadores
que pueden estar en esa categoría. Todos
éstos estarán mientras la necesidad y
prioridad del proyecto lo ameríte, pero se
supone que jamás podrá estar un indicador
en dos categorías al mismo tiempo o durante
una misma fase del proyecto; otro punto
importante de resaltar es sobre la asignación
y diversidad de los indicadores, los cuales
estarán en razón del tipo de metodología que
se esté construyendo, así como por otras
decisiones del equipo de trabajo
protagonista. Muchas veces se pueden
encontrar propuestas con más de 60
7
indicadores como es el caso de la UICN, o
más de 100 como el PNUMA.
Propuesta
Categorías
Social
Económica
Ecológica
Cultural
Físico-química-biológica
Ficticio o supuesto
Como ya se mencionó los indicadores
pueden ser propuestos a partir de la propia
concepción del proyecto, nivel de
abstracción y concreción ideal y real. Se
tendrá que tomar en cuenta que éstos tienen
diferentes formas de medición, sentidos de
entendimiento y apropiación. Por lo tanto,
para dimensionarlos de acuerdo al proceso
ambiental, se sugieren algunas características
que pueden estar explícitas o implícitas:
cualitativo-cuantitativo,
temporal-atemporal,
tiempo y escala humana-tiempo y escala
geológica,
real-ficticio,
Igualmente, las categorías junto con sus
indicadores se encuentran delineadas y
matizadas por una especie de ejes
categóricos tales como:
la equidad social,
participación social,
calidad de vida,
problemática ambiental,
democracia,
contexto y situación comunitaria y
regional,
gestión, y
política ambiental, entre otros.
De esta forma las categorías estarán
conformadas por indicadores del DS. Éstos,
como ya se mencionó, no son privativos de
una sola categoría, ya que la función de las
categorías es ayudar a marcar un cierto orden
técnico-metodológico, dentro del proceso
hacia la consolidación de algunas premisas
sustentables.
En este ejercicio se exponen algunos
indicadores, sin la intención de agotar la
variedad o posibilidades de creación y
aparición, ya que para algunos proyectos será
suficiente con trabajar con dos o tres y para
otros podrá sobrepasar el número de los
expuestos aquí.
INDICADORES DE
PROCESOS
AMBIENTALES
Social
tiempo libre
demografía (tasa de nacimientos, amor,
muerte y morbilidad)
8
migración
hábitos de consumo
áreas de recreo
escolarización
acceso al agua
guerras y desarme
servicios y seguridad social
servicios de salud
acceso y manejo de información
esperanza de vida
clasismo
racismo
democracia
derechos
sistema político
Económico
PNB per capita
tasa de desempleo
uso y tenencia del suelo
productividad
producción
intensidad energética del PIB
cambios de valor en los recursos y
moneda
costo energético
Ecológico
ordenación del territorio
deterioro ambiental
prevención y restauración de fenómenos
y procesos naturales
deforestación
desertificación
cambio climático
sensibilidad/vulnerabilidad
resilencia
biodiversidad
Renovación de elementos naturales
capacidad de carga del ambiente
impacto ambiental
Cultural
libertad y acceso a la información
alfabetización de adultos
actividades recreativas
tradiciones
enfoque de Género
alfabetismo
salud-enfermedad-muerte
participación
desarrollo científico-tecnológico
conocimiento mágico religioso
Físico-químico-biológico
emisión de gases
sustancias peligrosas
biomasa
consumo de calorías
Supuestos y/o Ficticios
servicios sociales democráticos
innovación tecnológica accesible a todo
mundo
progreso como tendencia para un tipo de
estilo de vida
escalada social para llegar a tener o ser
"alguien"
necesidades básicas y complementarias
para vivir - de subsistencias y creadas -
discursos y modismos para el manejo
político, ideológico, económico, etcétera.
9
Después de haber leído sobre las
pretensiones del DS a diferentes niveles de
organización y entendimiento, quizá
podamos inferir que todo esto nos lleva a la
búsqueda de un cambio de orden social,
orden que algunos tratan de ignorarlo o
esconderlo, siendo en sí un punto coyuntural
para los protagonistas del DS.
Históricamente esta idea de orden social se
ha venido enunciando en lemas y escritos
con mensajes emancipadores o
revolucionarios, como podemos constatar en
textos analíticos como el de Federico Engels:
Papel del trabajo en el proceso de transformación del
mono en hombre en donde nos señala: “en este
terreno una larga y a veces dura experiencia y
el acopio y la investigación de material
histórico nos va enseñando, poco a poco, a
ver claro acerca de las consecuencias sociales
indirectas y lejanas de nuestra actividad
productiva, lo que nos permite, al mismo
tiempo, dominarlas y regularlas. Ahora bien,
para lograr esta regulación, no basta con el
mero conocimiento. Hace falta, además,
transformar totalmente el régimen de
producción vigente hasta ahora y, con él,
todo nuestro orden social presente”xxi
Pareciera que pretender guiar un proceso
multifacético a un orden social es apostar
por una utopía fácilmente disoluble. Si es
visto de manera concluyente, quizá lo sea,
pero contemplado esto de forma propositiva
y optimista, tal vez veamos a la propuesta del
DS como una serie de estrategias, criterios y
condiciones que potencian el desarrollo
humano.
Lo anterior estará condicionado a un fin
último, el mejoramiento y conservación de la
calidad de vida y la felicidad de todos, sin
importar color, clase, amor, preferencia
sexual y política, que, como menciona
Enrique Leff “no luchan tan sólo por una
mayor equidad y participación dentro del
sistema económico y político dominante,
sino por construir un nuevo orden social”xxii.
Por supuesto, esta cláusula lleva implícita la
conservación y mejoramiento de ambientes
naturales y antrópicos.
Reunión tras reunión.
Pasos… con o sin sentido.
Dentro de algunos de los eventos
internacionales de ésta década relacionados a
temas ambientales se encuentran: La
Conferencia Internacional de ONGs llamada
Raíces del Futuro, París, diciembre de 1991 y
la mencionada Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo,
Río de Janeiro, junio de 1992, evento en el
cual, simultáneamente, se realizó la
Conferencia de la Sociedad Civil y Medio
Ambiente con la participación de más de
3000 ONGs, en donde se trataron temas
acerca de la pobreza, derechos humanos,
alimentación, calidad de vida, seguridad y
crédito, tecnologías apropiadas, etcétera.
En este último evento llamado también
Conferencia Río 92´, se llegaron a consolidar
varios documentos, entre éstos se
encuentran: la Declaración de los Pueblos de
la Tierra, Tratado de las ONGs sobre la
Pobreza, Código de Conducta de las ONGS,
Tratado de las ONGs sobre la Agricultura
Sustentable, Carta a la Tierra, entre otros.
Con el espíritu de que todos estos temas y
compromisos puedan integrarse en cada país
a partir de tareas viables para ejecutarse en el
próximo siglo, se generó una labor
intergubernamental para avanzar y cumplir
ciertos compromisos. Este trabajo resalta
muchas ventajas, pero asimismo demarca
una seria frustración, al reconocer una gran
incapacidad para cumplir con muchos de los
puntos que se firmaron en los acuerdos de
Río 92. A todo esto habrá que agregarle otro
detalle que tiene que ver con la actitud de
10
muchos gobiernos, quienes no han
cumplido, pero no quieren perder la
oportunidad de “salir en la foto”, es decir,
siguen insistiendo en participar y
comprometerse, como se ha visto en las
Conferencias sobre Asentamientos
Humanos, “Cumbre Urbana Hábitat” I y
II.xxiii
En lo que atañe a México, han habido otros
eventos de carácter internacional donde ha
participado, ya sea como sede organizadora,
y/o por representantes de algunos grupos
del movimiento ambiental mexicanoxxiv.
Entre éstos se encuentran: el Congreso
Iberoamericano de Educación Ambiental,
noviembre, 1992; A nivel
intergubernamental se encuentra el
Memorándum de Entendimiento en
Educación Ambiental entre México, Estados
Unidos de Norte América y Canadá,
septiembre, 1992. En 1993 se realizó el
Congreso de la Red de Educación Popular
Ambiental en América Latina.
A nivel nacional se pueden mencionar otros
eventos donde el gobierno y la sociedad civil
participan de manera propositiva, con la
intención de aportar experiencias y
propuestas, así como recuperar y tratar de
instrumentar ideas y proyectos que han sido
viables en el país o en otras partes del
mundo.
México ha venido recuperando las
experiencias de las décadas pasadas, así como
su internacionalización en materia ambiental,
tanto la sociedad como el Estado reconocen
lo heterogéneo de las organizaciones y/o
grupos como son: los indígenas, campesinos,
obreros, entre otras, al mismo tiempo, se
aceptan de manera poco velada, la diversidad
y polivalencia de formas y niveles de acción,
y cómo éstas tienen que enfrentarse a una
gran diferenciación regional, producto del
devenir histórico - multicultural, migratorio,
etc.- y contextual - social, económico,
ecológico, orográfico, etcétera -, que estamos
teniendo los mexicanos.
Ante tal coyuntura histórica en materia
ambiental se pueden ver nuevos y claros
senderos de cambio social, donde se están
formando y conformando los nuevos
protagonistas que estarán encarando los
retos de las crisis regionales, nacionales e
internacionales, tal vez desde diferentes
espacios para concretar sus actividades, entre
ellos pueden mencionarse el: educativoxxv,
productivo, jurídico, de servicios y el
científico-tecnológicoxxvi.
Los grupos civiles o individuos continúan
con su labor, que los ha caracterizado ante la
región o comunidad donde han trabajado,
otros actores están reconsiderando la
propuesta del modelo del desarrollo
sustentable, y algunos grupos están en
períodos de transición o “reconversión”.
Esta serie de cambios caóticos han obligado
determinados protagonistas a abandonar
ciertos compromisos u objetivos, tomando
los proyectos o actividades como una
búsqueda y solución de tipo personal.
Entre los casos conocidos están algunas
organizaciones sociales que surgen como
nuevas, otras re-nombrarán su actividad
dándole el enfoque sobre algunas premisas
que manejan expertos e instituciones sobre
desarrollo sustentablexxvii. Todo esto con la
intención de facilitar el acceso al
financiamiento por parte de fundaciones u
organismos internacionales. Pero también
habrá las que se mantengan al margen de las
nuevas propuestas sobre temas ambientales,
con la precaución e intención de evitar,
como diría el célebre cubano Fernando
Ortíz, una transculturación totalmente
inconsciente.
11
Buscando raíces que
anclan el presente
Hacer historia sobre el Desarrollo
Sustentable, tiene sus peculiaridades de
entendimiento y abstracción, para algunas
personas esta propuesta inició en 1987 con el
Informe de Brundtland, para otros inició a
finales de los setenta con el modelo de
Ecodesarrollo, del cual se hicieron
modificaciones para dar origen al DS, y para
otras personas el DS no existe como tal, es
decir, el DS no es un “hecho real” en las
sociedades. Para este último tipo de personas
el DS son solamente postulados que han
convergido en las circunstancias y
coyunturas políticas, económicas y sociales
de finales del siglo.
Toda esta gama de opiniones y posiciones
sobre las raíces del DS tendrán que ser
analizadas desde varias posiciones y sentidos.
En las siguientes páginas veremos algunos
datos históricos que nos pueden ayudar a
entender o asumir ideas relacionadas
directamente con el DS.
Sin perdernos en la historia de qué o quién
fue primero, o en los detalles de fechas u
otras rarezas que busquen la patria potestad
del DS, esbozaremos algunos antecedentes
que nos acercan a lo que hoy “conocemos”
como DS. Tal vez para algunas personas
sólo sea coincidencia el origen debido a la
similitud de premisas y experiencias, lo cierto
es que, en esta reconstrucción se abren
puntos de vista para creerlo o no.
En este recobro de la memoria histórica, la
remembranza de algunos actores nos remite
hasta 1678 con John Evelyn, inglés quien
planteó la necesidad de conocer los
componentes de la naturaleza, como es el
suelo, clima, plantas y semillas, para así
buscar un balance y que éste no se desajuste
cuando haya determinada producción de
cereales o uso silvícola, ya que para él, lo
importante es mantener esta naturaleza
durante largo tiempo como parte de la
prosperidad del Hombre y al mismo tiempo
que no se pierda la belleza de la
naturalezaxxviii. Tales postulados siguen hasta
hoy vigentes, en lo que respecta a su
generalidad, lo interesante será conocer que
sucedió con estas ideas a través del tiempo.
Ubicados en el mismo continente pasamos a
Francia en el año 1822 con el socialistautopista
François Fourier (1772-1837)
quien escribió sobre “Las economías de la
armonía”xxix.Sus ideas giraban alrededor de
cuestiones políticas sobre el comercio y
promoción de la industria, que provocaba
cambios en la moda y que ésta conllevaba a
un tipo de consumismo de bienes y a un
cambio en la salud. Esto podría sonar como
una temática debate actual, pero como ya se
mencionó el retorno de las ideas en la
humanidad no son gratis o producidas por
generación espontánea.
Fourier critica el pensamiento economisista
de su época, al tratar ésta de mantener
producciones sin límite, tanto de prendas de
vestir como alimenticias. Él propone un
consumo variado de alimentos, disminución
del consumo del vestido y muebles, todo
esto bajo el principio de que habrá que
balancear los diferentes tipos de consumo,
así la armonía será inversamente
proporcional a la acción de los impulsos. Por
último, Fourier nos lega una idea que en esta
época es interesante como punto de
reflexión: Dios no gasta un átomo en
el mecanismo del universo.
Ahora nos trasladaremos dos siglos atrás,
para poder ubicar, quizás, al antecesor más
directo de los nuevos protagonistas del DS,
es el caso de George Perkins Marsh (1801-
1882). Tal vez sea el primer intelectual que
12
trató el tema de reciclaje y los desperdicios
(basura) como un tema necesario de abordar
a nivel mundial. Marsh habla del hombre
como unos de los agentes de disturbio de la
naturaleza que se encuentra por todas partes,
produciendo cambios de magnitudes e
importancia tan basta, que supera los propios
cambios de la naturaleza.
Él menciona que hay una “bruta
destrucción” de animales y otros tipos de
vida. Indica que esta manifestación de los
seres vivos esta balanceada por
compensaciones, las cuales se rompen
cuando el Hombre “destruye y sacrifica” a
las especies. Él ejemplifica la problemática
ambiental de su época especialmente en la
ganaderización, analiza la destrucción de
montañas que se hace con el fin de mantener
al ganado, sus pastos fertilizados y agua que
proviene de lugares lejanos con irrigaciones
inadecuadasxxx.
En este autor se puede ver claramente un
profundo análisis de cuestiones que hoy
llamamos ecológicas, económicas. En su
obra examina el movimiento del Mercado de
su época, donde resaltan los “progresos” de
la civilización, especialmente en lo que
respecta a las facilidades que ha dado la
comunicación intercontinental, esta idea es
claramente expresada en su texto al
mencionar: “el ganado matado en
Sudamérica podría cubrir la hambruna de
millones de personas del viejo mundo, si sus
carnes pudieran ser económicamente
preservadas y transportadas al cruzar el
océano”. Esta idea, que de primer momento,
parece imperialista tendrá que circunscribirse
con sus propuestas progresistas de
prevención sobre el uso de los recursos
agroforestales de manera integralxxxi, con un
espíritu de la defensa por evitar la
destrucción de la naturaleza por la vía
irracionalxxxii.
Como última presentación de ideas
concebidas en siglos pasados, quienes quizá
hayan contribuido -directa o indirectamentea
fundamentar la propuesta actual sobre el
concepto del DS, se encuentra Gifford
Pinchot (1865-1946) conservacionista
norteamericano que escribió en 1901xxxiii
sobre temas de equitatividad y economía
sustentable. Para él el principio de la
conservación es el desarrollo, el uso y no el
desperdicio de los recursos naturales, con la
intención de evitar una extinción, con un
beneficio para la gente que vive en ese
momento, pero con una preservación para el
beneficio de muchos y no para el provecho
de algunos pocos.
Entre sus centrales pensamientos está
plasmada la preocupación de nuestros
descendientes y la búsqueda de igualdad de
oportunidades de los ciudadanos, por lo que
propone dos preceptos, la prudencia y la
previsión. Es claro que este autor formuló
algunas ideas que provocaron discusión que
hasta hoy en día siguen vigentes, tal vez éstas
tengan mayor resonancia en la sociedad -
especialmente la intelectual -, pero el hecho
es que no ha habido avances sustanciales que
enfrenten y proporcionen caminos viables
ante tales cuestionamientos, que, como
vemos hoy en día, no son únicamente el
producto y consenso de Acuerdos y
Convenios surgidos en congresos nacionales
e internacionales.
A mediado de este siglo, después de la
segunda guerra mundial, que conllevó a la
necesidad de restructurar los mecanismos de
negociación entre los países, se consolida
uno de los grupos contemporáneos con
mayor influencia sobre las políticas de
manejo de los recursos naturales a nivel
mundial, conocido como el Club de Roma,
el cual fue fundado en 1966 por Aurelio
Peccei, quien era director de una de las
mayores empresas consultoras europeas para
13
el desarrollo económico e ingeniería. Él y
otros miembros como empresarios,
académicos y políticos de algunos países de
Europa, estaban convencidos, así lo
promovían en todo el mundo, que el
crecimiento exponencial de la población
humana y su consumo per capita eran los
principales factores que afectaban la
conservación de los recursos naturales y una
profunda degradación del estándar material y
cultural de la humanidad.
Estas ideas del Club de Roma influyeron, en
mucho, en las formas de producción y
manejo demográfico de muchos países en los
años setenta y mediados de los ochenta, su
fuerza llegó a permear la currícula de
prestigiosas instituciones de educación
superior, con programas que tenían como
objetivo cambiar las políticas de uso y
manejo de recursos y control de la natalidad,
especialmente a través de instancias
gubernamentales. Tal vez estas ideas tengan
su razón de ser, al contextualizar esta
propuesta como una alternativa a un
pretendido cambio y organización social
después de la Segunda Guerra Mundial, pero
no justifica que se extrapolen y se presione
para que se cumplan en otros países como
los asiáticos, africanos y latinoamericanos,
que como todos sabemos tienen historias y
desarrollos muy diferentes a las europeas.
Este tipo de imperialismo, como sabemos,
ha sido perjudicial para nuestros países. En
esta década el mimo Club ha intentado
adecuar o reformar algunas tesis, pero tanto
en éste como otras instituciones siguen en
pie algunos puntos trascedentales por
discutir y resolver. Por ejemplo Helio
Jaguaribe (1971), propone las siguientes
enunciaciones para meditar:
1 Contraste entre el alto nivel de desarrollo
de muchos países del hemisferio Norte,
con el muy bajo que hay en la mayoría de
los países del hemisferio Sur;
2 Diferencia de auto-determinación entre
los Centros Imperiales y las periferias
dependientes;
3 Diferencia de oportunidades y de niveles
de ingresos, cultura, poder y prestigio
entre clases sociales altas y bajas, en todo
el mundoxxxiv.
Es evidente que hoy en día seguimos
viviendo en atmósferas de discusión sobre
temas como los anteriores, acaso con
diferentes visiones y posiciones para buscar
alternativas. Asimismo algunas de éstas se
han replanteado como lo es el equilibrio
ecológico mundial, donde las tesis planteadas
por el Club de Roma, especialmente las
“conclusiones preliminares” de Dennis
Meadowsxxxv, han sido replanteadas por el
mismo grupoxxxvi, aunque sus fundamentos
sociohistóricos, lógica y metodología es casi
la misma.
En este sentido de cambio de ideas, si
continuamos analizando algunas propuestas
como la anterior, podemos ir conformando y
reconstruyendo algunos antecedentes o
principios de lo que ahora consideramos
como DS. En este sentido habrá que agregar
la importancia de reconocer algunas
premisas como es el manejo de modelos
globales que se dividen en Mundos (I, II y
III), el enfoque y tratamiento sistémico, así
como la preponderancia de conocer y
mejorar las tecnologías y las dinámicas
poblaciones de los humanos.
Colateralmente al Buum de modelos globales
que intentan solucionar la problemática
ambiental, podemos ubicarnos en otro
espacio, como son los círculos académicos y
el surgimiento de grupos civiles organizados
de los años setenta, es decir, la era del
14
“Ecodesarrollo”. Época que cimentó el
trabajo compartido entre organizaciones
civiles, instituciones de educación y el
Estado, con proyectos que trataban de
incorporar temas ecológicos, de desarrollo,
crecimiento económico-social y planeación.
Las ideas que giraban en esos tiempos hoy
en día las podemos relacionar con actuales
fundamentos de la sustentabilidad, fueron
definidas y conceptualizadas por teóricos y
técnicos economistas, demógrafos, ecólogos
y académicos que trabajaban proyectos multi
o interdisciplinares.
Para entender la relación entre el DS y el
ecodesarrollo será interesante plantear uno
de los puentes por donde se conectan
directamente. Como ya se mencionó, para
algunas personas ambos son casi lo mismo,
con ciertas diferencias, pero que a la postre,
no son tan significativas como lo son sus
similitudes, las cuales estamos seguros no
son coincidencia.
Entre las evidencias que demarcan la
familiaridad entre éstas podemos remitirnos
al simposio sobre Ecodesarrollo, celebrado
en 1976 en la ciudad de México, organizado
por la Asociación Mexicana de
Epistemología. En este evento se
presentaron alrededor de 45 expertos
nacionales e internacionales de diferentes
ramas de las ciencias, durante dos días (18 y
19 de noviembre). Si el lector comparara lo
propuesto con algunas de las ideas actuales
sobre el DS, quizá encuentre más semejanzas
que casualidades.
Una de las ponencias presentada por el
personal de la oficina regional para América
Latina del PNUMAxxxvii, menciona que: “el
objetivo básico y central del ecodesarrollo es
utilizar los recursos para la satisfacción de las
necesidades de la población, asegurando un
mejoramiento de la calidad de la vida de las
generaciones actuales y futuras”xxxviii. Esta
frase es muy común entre los nuevos
protagonistas que hablan sobre DS. Ellos
usan, de la misma manera, tres componentes
o categorías: a) calidad de vida; b) recursos y;
c) compromiso generacional.
Si seguimos el análisis de esta frase,
igualmente, la podemos ubicar como una
idea que se ha encontrado en diferentes
tiempos (1972-1976-1992-1996), siendo la
misma. Ésta retoma dos Principios: el tres y
ocho, de la Declaración de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio
Humano, celebrada en Estocolmo el 16 de
junio de 1972. Principios que fueron
reafirmados en la Declaración de la Cumbre
de la Tierra en el anexo I. Por supuesto el
descubrir similitudes no garantiza que haya
habido cambios sustanciales en lo que
proponen.
Siguiendo con la ponencia como una de las
que guarda el espíritu del Simposio, se puede
observar la concepción de ecodesarrollo, por
ejemplo, analizan sobre las necesidades
básicas, participación de las poblaciones,
tecnología ambientalmente adecuada y
planificación ambiental, temas que hoy en
día son puntos de discusión para cualquiera
que este trabajando sobre DS. Tal vez estos
puntos sean lógicos de tratar en cualquier
tipo de desarrollo, pero el punto aquí radica
en que los protagonistas del ecodesarrollo,
son muchas veces, los mismos o discípulos
de éstos, quienes están actualmente
trabajando en temas de DS.
Con respecto a lo anterior haríamos una
pregunta al estilo Kuhnianoxxxix: ¿Será que el
Desarrollo Sustentable es una extensión
directa del paradigma del ecodesarrollo? Si
fuera afirmativo entonces sólo estamos
hablando de cambio de discurso con algunas
adecuaciones. En el caso negativo estamos
en un punto de crisis tendiente a una
revolución paradigmáticaxl.
15
Cualquiera de éstas que uno escoja para
tratar de entender y explicar los diferentes
procesos y fenómenos, obliga a abordarlos a
través de ejemplos, con el propósito de tratar
de unificar sistemáticamente pensamiento,
acciones, y así conocer y participar en una
multifacética presentación de realidades. En
este caso, dimensionaremos algunas ideas y
prácticas en el contexto de México.
Preludios del D.S en
México siglos atrás
La imaginación y la evidencia van
construyendo la historia. Historia que podría
iniciar con puntos especulativos o
científicamente “comprobables”, en este
caso sobre el DS como un proceso,
concepto e inserción en México.
La herencia de algunos pensamientos,
materiales y antropo-transformaciones
hechas por civilizaciones anteriores a las
contemporáneas, quizá sean lo
suficientemente evidentes para producir un
acto reflexivo de nuestra contemporaneidad,
de tal modo que conduzca a rescatar y
comparar realidades. Algunos lugares
comunes de análisis parten de evidencias
tales como el devastar un monte, contaminar
un río, o promover la recreación y respeto
en algunas áreas naturales, cuyas actividades
parten de formas de vivir social, política y
moralmente.
Todo esto nos lleva a jugar con hechos,
(fenómenos y procesos naturales y
antrópicos actuales), que están plasmados o
representados tanto en papel, roca, madera y
arquitecturas, así como reproducidos
oralmente y en paisajes. Estos juegos nos
conducen a reflexionar en tres sentidos:
1 Sobre nuestra posición y conducta
interactuante con los ambientes que
vivimos o coexisten en otras
dimensiones,
2 la evidencia de que, en diferentes
proporciones y circunstancias somos
producto de pasados constantes, y
3 ubicar nuestro pensamiento y proceder,
alrededor o al interior, de una coherencia
o contradicción de nuestro actuar
presente y futuro.
Es posible que el mundo de las ideas de la
humanidad sea una "constante" que crece
como conocimiento y saber, pero al mismo
tiempo este mundo no deja de estar en un
“eterno retorno de ideas”, es decir, hablar de
recursos naturales, contaminación y
protección ambiental, son ideas y hechos,
presentes y pasadas, transformadas y
adecuadas en discurso y concepto. Nuestra
realidad podría entenderse como un
acontecer de nuestra cotidianidad, ahora
bien, el retorno mencionado, inicia cuando
hacemos o reconocemos la memoria
histórica, la cual nos podría ayudar a
dimensionar nuestra inter-intrarrelación de
Naturaleza-Hombre-Ambiente.
Iniciaremos este apartado mencionando
individuos y grupos que con su pensamiento
y acción han contribuido, directa e
indirectamente, en algunos plantemientos del
DS. Este capítulo no es en extenso, ya que
tendrá que haber un tamiz para evitar un
bombardeo de información sin ton ni son.
Esta exposición será organizada
cronológicamente así como por su lugar de
origen.
Es innegable e imposible decir que la
sobrevivencia de cualquier cultura haya
persistido sin contacto de otra, y esto menos
puede suceder en esta época, así que al
16
hablar de desarrollo sustentable y sus
protagonistas en México, será necesario
mencionar algunas ideas cosmopolitas. Los
antecedentes que se presentan tienen la
intención de propiciar un basamento para
entender algunas de las raíces del
pensamiento y razón del uso de algunos
recursos y áreas naturales.
Dentro de las culturas mesoamericanas
precolombinas el tipo de planeación urbana
que concebían, no sólo era para la gente que
vivía en ese momento, sino para los futuros
pobladores, por lo que se puede interpretar
desde una perspectiva ambiental
contemporánea, que ellos tenían y
procuraban una "armonía con la naturaleza",
para no romper o deteriorar el paisaje o
patrimonio propio.
Otra idea que tenían y quizás sigue siendo
vigente para algunas comunidades
campesinas e indígenas es: <todo lo que nos
rodea no pertenece al presente, sino es un
préstamo que habrá que regresar, intacto o
mejor, a los habitantes del futuro>. Estas
ideas no tratan de idealizar o añorar “el
pasado”, tienen el fin de reconocer y
reivindicar pensamientos que muchas veces
se eclipsan, olvidan u omiten, por parte de
los responsables de la educación de los
pueblos, debido, principalmente, a la
“costumbre” de resaltar y considerar como
importantes las historias de los “ pasados
euro-occidentales ”. Sólo revisemos los
libros de texto de la educación básica
mexicana para comprobar lo anterior.
Debido a que desgraciadamente no existen
tratados profundos y científicos que hayan
recuperado información sobre la temática
ambiental de los siglos anteriores al XVI,
arbitrariamente se iniciará con antecedentes
después de la llegada de los europeos a
América. Por su puesto esto es un buen reto
para quienes deseen incursionar en la
investigación. Se tienen materiales: códices,
pinturas (Borbónico; Matrícula de Tributos,
Tonalámatl de Aubin, Azoyú, Borgia,
Marquesado del Valle de Oaxaca, Dresde,
Peresiano, Becker, Nuttall, Flrentino, entre
otros) y monumentos tales como: los
Jardines Botánicos en Texcoco,
Tenochtitlán, Chapultepec, El Peñón,
Atlixco y Oaxtepec, entre otros.
Además de lo anterior hay un aspecto muy
importante que tenemos presente: las
culturas quienes han heredado algunas
técnicas y conocimientos de entendimiento y
relación con sus ambientes, como podemos
admirar al visitar sitios como Teotihuacan,
Cuenca de México, Monte Albán, Palenque,
Tepoztlan, Paquimé, Chichen Itza, etc. Hay
algunos antropólogos que se han acercado a
esta temática, por ejemplo.- el conocimiento
de los seres vivos por parte de grupos
indígenas Purépechaxli, Amuzgosxlii y Mayas.
El primer intercambio cultural de los
mesoamericanos con los europeos inició en
(1600-1700) presentándose una clara
diferencia e influencia en el uso y manejo de
sus ambientes, especialmente en el manejo
de los recursos naturales. Ya que la
perspectiva y apropiación en cada cultura
era entendida de manera muy diferente. Por
ejemplo en lo agrícola hubo una
introducción de diferentes especies, no
americanas, para su cultivo, intensivo y
extensivo, como fue: la caña de azúcar, por
ende la construcción de ingenios azucareros.
Entre otras especies vegetales se
introdujeron: cítricos, lino y cáñamo,
palmera dátil, trigo, cebada, la vid, el olivo, el
café, arroz; y frutos como la manzana, el
mango, el plátano, durazno e higo.
Otro cambio consecuente del cambio de
sistema y cultura en el mal llamado “nuevo
mundo, fue la incorporación de nuevas
especies animales eurasiáticas, así como el
cambio de técnicas en el uso de las tierras de
cultivo, cuerpos de agua. El tipo de crianza
17
de ganado, especialmente fue el bovino,
equino, caprino y porcinoxliii. Con respecto a
la explotación de los minerales, hubo
igualmente un cambio muy fuerte en el tipo
de procesos aplicados, lo que origino un
cambio drástico en los paisajes, ya que la
intensidad en el uso del agua y árboles
maderables se hizo de forma indiscriminada.
Estos hechos pueden verse en muchos
lugares donde hubo actividad minera,
produciéndose impactos ambientales
irreversibles hasta el momento, como
podemos ver hoy en día en algunos sitios de
los estados de Hidalgo, Guanajuato,
Zacatecas, Querétaro, San Luis Potosí y
Guerrero.
Una de los motivos principales del impacto
ambiental en esas zonas fueron los cambios
de técnicas y tecnología en la explotación y
procesamiento de los minerales. Al principio
los españoles siguieron los métodos de
extracción de metales con la tecnología que
usaban los indígenas. Estos métodos
consistían en solubilidad y oxidación, pero
debido a razones ideológicas y hegemónicas
fueron sustituidos por molienda y
fundiciónxliv. Quizá estos sucesos parezcan
someros en su explicación, pero es
importante resaltar que éstos, así como otros
cambios culturales y sociales, provocaron
grandes cambios demográficos y
paisajísticos, amén de las guerras,
enfermedades y cambios de estilo de vida
que se impusieron.
Con todos los cambios tan fuertes que se
dieron, vale la pena hacer una acotación
antes de continuar, ya que tal vez para
nosotros como humanos protagonistas o
transeúntes de finales de este siglo, las
anteriores condicionantes socioambientales
sean comunes o cotidianas, pero habrá que
ubicarse en la época y contexto feudal de tres
a cuatro siglos atrás, tratando de romper o
evitar que se hagan análisis de sucesos desde
un presentismo histórico.
Para principios del siglo pasado los primeros
cambios de estilo de vida se iniciaron con la
incorporación de modos de producción
diferentes a las de subsistencia familiar. Por
ejemplo, muchos talleres artesanales se
transformaron en fábricas de tabaco y
producción textil. En ese mismo sentido,
con la incorporación de maquinaria
especializada en el procesamiento de
materias primas, se inició el crecimiento de
las industrias, proceso que mundialmente se
venía extendiendo y empujando desde
Europa.
Dentro de la industria de mayor auge fue la
metalurgia, química, de papel, cerámica y
vidriería. Colateralmente, debido al cambio
de oferta y demanda, se requirió que los
productos, principalmente la materia prima,
fueran trasladados a largas distancias, por lo
que hubo la necesidad de construir nuevas
vías de comunicación como son
ferrocarrilesxlv y carreteras que dieron
muchos beneficios pero igualmente
impactaron negativamente sobre algunos
ambientes que no fueron adecuados al nuevo
sistema socioeconómicoxlvi. Asimismo se
necesitaba espacios físicos específicos o
instancias de control, entre éstas se
construyeron las haciendas y ranchos, forma
de organización y control social y
productivo, especialmente en trabajos
agropecuarios, mineros y forestales. Otro
producto de este nuevo proceso social y
productivo que se dio en el siglo XIX, fue la
construcción de plantas para producir
energía eléctrica, tal es el caso de la primera
hidroeléctrica en Necaxa en 1889.
Toda esta actividad económica, cultural y
social produjo, por ende, nuevos cambios en
el uso de los recursos naturales y de los
paisajes del país. Un ejemplo que podemos
citar es el impacto de la producción de la
18
caña de azúcar. Monocultivo que se
extendió debido al buen pago en el
extranjero, por lo tanto “obligó”, más bien
motivó, a los productores-terratenientes a
ampliar sus tierras o cambiar la vocación
de éstas, provocando impactos negativos al
ambiente como: devastación de bosques,
contaminación de ríos, lagos y suelos,
contaminación atmosférica por sedimentos,
gases y humos.
Hasta aquí se han tratado de evidenciar, un
poco, los grandes cambios, innegables, que
hemos tenido en el transcurso de nuestro
devenir histórico de siglos pasados. Al decir
“hemos”, se debe a que sin lugar a dudas
asumimos que somos producto directo e
indirecto del pasado, donde los cambios han
existido y existen. Tendremos que reconocer
que la problemática ambiental actual tiene
raíces históricas tanto pasadas, como nuevas,
plasmadas en situaciones y contextos
concretos.
Toda esta historia saltacional que se ha
expuesto forma parte de la reflexión de
nuestra memoria histórica, que nos ayudará a
reflexionar y ubicarnos analíticamente sobre
nuestro objeto de estudio, es decir, los
nuevos protagonistas del desarrollo
sustentable
En esta pincelada de sucesos, es importante
mencionar algunos de los antecesores que
nos heredaron sus ideas, experimentos y
documentos cuyos contenidos están directa e
indirectamente vinculados con la temática
ambiental: José de Acosta quien publicó en
1590 la Historia Natural y Moral de las
Indias; Miguel Constanzo contribuyó con
el mapa geográfico de la Nueva España
(1779); Alejandro de Humboldt con sus
múltiples trabajos biogeográficos y
socioeconómicos en México (1803-1812);
Julián Cervantes publicó Aportaciones a la
Botánica" en 1825. Melchor Ocampo
publica en 1843 su obra titulada “Jardines
Antiguos de México”. Como un contribuidor
directo del cambio en el pensamiento
agropecuario en el siglo pasado fue
Leopoldo Río de la Loza quien fungió
como director de la Escuela de Agricultura
en México.
En otro sentido de cambio hacia el impulso
de la ciencia y la tecnología el pensador
mexicano Gabino Barreda promovió el
desarrollo científico en las ciencias sociales
aplicando el ”método científico positivo”, su
contribución fue notoria en el pensamiento
de muchos científicos sociales y naturales
hasta mediados de este siglo. Otro más, mas
no el último, se encuentra Alfonso L.
Herrera (1869-1942), con ideas originales
como la plasmogenia, o contribuciones a la
sociedad como fue la promotoría y
fundación del parque zoológico de
Chapultepec, el acuario de la capital de
México y la Dirección de Estudios
Biológicos en 1915xlvii, además de tener
cargos importantes como el Museo de
Historia Natural en el "Chopo" y una serie
de escritos que hoy en día podríamos
clasificarlos de cohorte ecológico, como son
algunos catálogos e investigaciones
zoológicasxlviii , así como documentos sin
precedentes tendientes a la conservación
ambiental.xlix
Preludios del Desarrollo
Sustentable en México.
Presente siglo.
Ahora, ubicados en este siglo, tendremos que
movilizarnos en muchas dimensiones, quizá
novedosas para algunos de nosotros, o
cotidianas para otros. Estamos en la era del
credo de las Ciencias, En este siglo se ha
tratado de cimentar el devenir del próximo
19
siglo, pensamiento reflejado en el propio DS,
con el propósito de cimentar una era de
tecnología y utopía. Cuando leemos sobre el
"desarrollo científico tecnológico" que
vivimos, esto no quiere decir que éstas las
vivamos o compartamos todos, como una
evidencia desbordante solo habrá que viajar
por algunas comunidades campesinas e
indígenas de Latinoamérica para darnos
cuenta que el famoso “progreso de las
civilizaciones modernas” es: tan relativo e
incompatible. Lo anterior nos lleva a
repensar que nuestras realidades están
presentes desde una hecha de piedra y lodo,
y otra desde una realidad virtual
computarizada.
Ante esta reflexión contradictoria entre la
historia y la realidad, en México como en
otros países, se presentan cambios muy
marcados sobre el acontecer y preocupación
por conservar el patrimonio “natural”.
Actualmente lo ambiental es considerado
como categoría, concepto, filtro o tema de
discurso con el cual se instrumentan, validan
y conciben programas y proyectos. Esta
visión es relativamente nueva, si se considera
que antes de los años 60 y 70, se hablaba de
ecología y ecologismo como actividades
“naturalistas” de los conservacionistas, que
trabajan en pro de espacios naturales.
Todas estas tendencias y/o movimientos
tienen puntos en común, que pueden
sintetizarse en una triada Hombre-
Ambiente-Naturaleza. Tratar de hablar sobre
estos temas tendría el propósito de recuperar
determinada información de décadas o
siglos. Quizá lo que interpretamos no tenga
ninguna relación verdadera o coherente con
la que vivieron nuestros antepasados, pero
nuestra ilusión por amarrar nuestras raíces,
nos lleva analizar, imaginar y especular sobre
ello, no importa si el hecho sucedió o
sucede.
En este siglo el legado de pensamientos,
documentos y espacios que han tratado de
atender o explicar qué esta sucediendo con
nuestro entorno y el vínculo que tenemos, ha
sido muy importante, tal vez más de lo que
nos imaginamos, aunque lo tratemos de
disolver inventando "la historia" cada vez
que iniciamos un proyecto o investigación.
Desde 1787 con la inauguración del Museo
de Historia Natural en la ciudad de México,
ya podemos considerar algunos inicios de la
institucionalización o espacios concretos
para tratar temas biológicos, económicos y
sociales relacionados con la actividad del
Hombre. Esto ha sido una preocupación que
ha dado origen a sociedades o asociaciones
activas como fue la Sociedad Mexicana de
Historia Natural en 1868, el Instituto Médico
Nacional en 1888, la Academia Nacional de
Medicina en 1864, instancias que trataban
temas biológico-antropológicos, ya que en
esa época no existía en México un área
específica para tratar temas botánicos,
zoológicos y muchos menos con idea
"ecológica".
Esta herencia saltacional y poco
sistematizada ha permeado parte de nuestro
acontecer actual, sin caer en justificar raíces o
culpables de nuestra situación de hoy,
estamos simplemente demarcando parte de
nuestra memoria histórica.
Entre los trabajos pioneros sobre estudios
de autoecología se encuentra la Dirección de
Estudios Biológicos (1915) con la creación
de la Estación Biológica Marina del Golfo
(1926), por otra parte están los estudios del
Jardín Botánico (1922). Éstos junto con los
cambios que se devenían con los cambios
socioeconómicos en el país y la tendencia
científica dominante (positivismo)l, dieron
origen a una serie de pensamientos y
espacios naturales e intelectuales que siguen
formando parte (tenuemente) de discursos y
prácticas ecológicas.
20
Vale la pena mencionar otras instancias de
principios de siglo como son: la Comisión
Mixta de Biología Marina (1923), Instituto de
Biología (1929, antes Dirección de Estudios
Biológicos), Sociedad Mexicana de Biología
(1920), Consejo para la Educación Superior y
la Investigación (1935), Instituto de
Salubridad y enfermedades Tropicales (1935)
y la Escuela de Biología del Instituto
Politécnico Nacional (1935), todas esta
trabajaron en temas muy concretos sobre
botánica, zoología, biogeografía y
conservación de recursos naturales, ya sea
con cursos concretos, investigaciones o
intervenciones para decretar vedas o
espacios naturales protegidosli.
Durante la época de las dos guerra mundiales
en México se continuo trabajando sobre
temas biológicos, de una manera concreta, es
decir con espacios propios y personas
especializadas y reconocidas para tal tarea.
Pero no fue sino hasta los años cincuenta
cuando el país a través de diferentes
instituciones empezaron a tratar temas
ambientales estrictamente, con
investigaciones y cursos sobre conservación
de recursos naturales en la Escuela Normal
Superiorlii, asimismo la Asociación Mexicana
de Protección a la Naturaleza (1950)
comenzó a participar fuertemente.
El trabajo que realizaban sobre temas de
conservación y ecología eran algunas veces
de tipo especializado sobre un tema, en otra
ocasiones eran muy concretos para resolver
asuntos de deterioro ambiental, tal como fue
el caso de los primeros estudios en el sureste
de México. Por otra parte, en el norte de
México igualmente había necesidades de
conocer y resolver problemas específicos, tal
como los provocados por la industria y el
desarrollo demográfico, fenómenos que
tuvieron un crecimiento directamente
proporcional, esto puede verse claramente a
partir de los años cuarenta, cuando se inicia
un proceso intensivo, por ejemplo, puede
verse a través de los complejos
industriales, entre los más conocidos se
encuentra la Fundidora de Hierro y Acero de
Monterrey y el crecimiento poblacional de la
ciudad de Monterrey. Otro caso que se dio
en los estados de Chihuahua, Coahuila y
Sonora fue la industria de la transformación
y agroindustria cuyos sistemas de
producción, extracción y transformación
fueron cambiados casi totalmente.
Este tipo de cambio en el sistema
socioeconómico provocó que el estilo de
desarrollo cambiara en su producción,
creándose una variedad de problemas y
cambios sociales, culturales y de salud, tan
conspicuos, como lo describen las historias
de las ciudades de Torreón, Coauhila,
Tijuana y Baja Cal |
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